sábado, 4 de junio de 2016

Miradas



No fue oírte decir que buscabas el paraíso perdido
mientras bajabas mi ropa,
ni sentir tus caricias las que erizaron mi piel.
Fue notarte incapaz de apartar la mirada
cinco minutos antes de acercarte,
el escuchar cómo llegabas de improviso,
tu aliento cerca, muy cerca, en mi nuca...
tu aroma,
tu cuerpo pegado a mi espalda,
tu voz emergiendo por encima de otras
invitándome a conquistar lo inconquistable,
asegurando que juntos seríamos capaces.

No fue oírte decir que buscabas en mi el paraíso,
fue notar mucho antes temblarme el alma
al sentir esos ojos, tus ojos, posados en mi.

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