martes, 21 de junio de 2016

Instantes.





Y supongo, sólo supongo,
que en el fondo de una copa
puedo encontrar preguntas de todo tipo,
pero las que últimamente aparecen,
son esas en las que se plantean
el porqué de lo sucedido,
esas que dejé en la recámara
esperando la ocasión perfecta,
o aquellas donde las dudas
hacen su jugada maestra.

Y supongo, sólo supongo,
que la necesidad a veces de encontrar respuestas,
aún sabiendo imposible el dar con ellas,
me pierde entre interrogantes
mirando copas vacías,
en la antesala de la bocanada de mi cigarrillo,
en la letra de la canción perfecta,
en la estupidez de aguantarle la mirada a la nada,
en lo triste de mi contestador vacío,
en el beso de una pareja...
en las vueltas que da mi cuchara
intentando disolver problemas
en el negro café de la mañana.

Y supongo, sólo supongo,
que esas preguntas, esos detalles,
lo único que hacen son demostrarme,
que me pierdo sin ti en cada momento,
que te echo de menos en cualquier parte,
que me pierdo sin ti a cada momento,
que se achica mi vida en pequeños instantes,
que me pierdo sin ti a cada momento...

Y recuerdo.
Y me pierdo. 

domingo, 19 de junio de 2016

El baile.



No es un deambular lo que hago entre uno y otro lunar 
cuando detengo el tiempo sobre tu piel,
es un baile que empiezo de puntillas con las yemas de mis dedos, 
trazando imaginarias líneas,
es perder el equilibrio entre alguna de ellas 
y retomar de nuevo la danza cuando a medio camino las beso... 
es detenerme en aquellos que me inspiran ternura, 
es correr hacia los más pequeños diciéndoles con mimo 
que a ellos también los quiero,
es rendirme a lo evidente cuando llego al último sintiendo 
que me pasaría así la vida entera; 
trazando líneas,
construyendo puentes, 
haciendo mapas con mis caricias
atribuyéndome con ello
un para siempre en la conquista de tu cuerpo. 

sábado, 4 de junio de 2016

Miradas



No fue oírte decir que buscabas el paraíso perdido
mientras bajabas mi ropa,
ni sentir tus caricias las que erizaron mi piel.
Fue notarte incapaz de apartar la mirada
cinco minutos antes de acercarte,
el escuchar cómo llegabas de improviso,
tu aliento cerca, muy cerca, en mi nuca...
tu aroma,
tu cuerpo pegado a mi espalda,
tu voz emergiendo por encima de otras
invitándome a conquistar lo inconquistable,
asegurando que juntos seríamos capaces.

No fue oírte decir que buscabas en mi el paraíso,
fue notar mucho antes temblarme el alma
al sentir esos ojos, tus ojos, posados en mi.