martes, 31 de mayo de 2016

Sombras.



Y gira, y gira... y gira el recuerdo que tan basto se presenta tras el reflejo de mi cuerpo en el cristal y te veo en él acariciando mi pelo, arrimando tus labios a mi oído diciendome aquello que sabías conseguiría erizar mi piel...
Y gira, y gira tu nombre despacio por mi boca, se enrosca en la lengua, se desliza suavemente hacia afuera e inmediatamente regresa para volver a enredarse en ella, como si de su guarida se tratase, como si no hubiera ningún otro lugar donde sentirse mejor.
Y aguardo, aguardo entre mis mil tinieblas contemplando las calles, jugando a adivinar tu sombra de entre las que ajenas surgen dibujadas en la acera una noche más. 
Y tiemblo, sí tiemblo, no sé si ya es por miedo a verte allí donde no te encuentro o por esta soledad que hiela, que atonta, que para nuevamente el tiempo haciendo de tu ausencia precipicios hacia la desolación.