martes, 8 de marzo de 2016

¿Me quieres?...


No debiste volver con la respuesta tardía
de una vieja y caducada pregunta.
No debiste dejar destrozara
  las flores guardadas entre mis libros,
esas con las que jugábamos a querernos y mutiladas de pétalos,
dejábamos secar a la par de unos versos.
 No debiste volver con puñados de verbos en tiempo presente,
prometiendo estrellas a quien un día disparó contra todas ellas.
No debiste venir haciendo como si fueras Dios
creyéndote con el poder de resucitar los suspiros,
cuando las cicatrices de la despedida 
consiguieron por fin borrarse con el olvido. 
No debiste pronunciar nuevamente mi nombre 
con esa boca que seguramente ha llamado a tantas otras
y que bajo su lengua esconde mentiras a borbotones.
No hay billete de vuelta, no hay regreso, 
ya no existen pesadillas encerradas en mi atrapasueños,
ni noches donde la gula se atiborra de tus recuerdos.

Apareces tarde, demasiado tarde
presumiendo de haber crecido,
pronunciando incoherentes frases
en las que intentas con palabras absurdas
mezclarte, mezclarme;
"no dejemos esto a medias",
"ahora todo es diferente",
"no se apagó la llama",
"el futuro es de los dos".

¡Despierta!
 
 Apareces tarde, muy tarde,
no necesito respuestas,
puse límite a la espera,
no debiste venir creyendo eras algo
cuando dejarte en el infierno tanto trabajó me costó.
Despierta y llévate tus palabras,  
tal vez te vaya bien de poeta
ahora que tanto abunda la palabrería barata en esto del amor.   
 

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