viernes, 19 de febrero de 2016

Horas perdidas.


Hay veces, en las que no sé si el tiempo podrá poner las cosas en su lugar, y sino soy yo, la que se ocupa de desordenarlo todo de tal forma que ni pasados milenios se podrían colocar.
Hay amores que mal matan dejando recuerdos.
Días lluviosos bajo el sol del desierto.
Lágrimas sigilosas, que te das cuenta aparecen cuando dejas de pensar.
Hay días con ganas de hacer y no mover ni un dedo.
Hay momentos que no encuentran su espacio y personas que se pierden intentando encontrarlos.
Hay nudos que sólo las mariposas saben cómo se deshacen... fantasmas jodiendo relojes tratando de manipular instantes.
Hay lugares en los que te enroscas, te anudas, empequeñeces esperando a que algo te saque, te alargue o te agrande.
Hay días en los que tengo hambre de ti y mi estómago flaco, me pide a gritos comerte a bocados.
Hay un todo el tiempo en el que me propongo olvidarte, horas perdidas porque siempre hay detalles;
oscuros portales, la cama deshecha, botones de blusas, la estación de autobuses de Madrid Sur... el campo de noche, canciones de Sade, hogueras en marzo, la plaza del pueblo, guirnaldas de luces o el collar que aún llevo colgado en mi cuello y me hiciste tú.
Hay frases que escribo que no dicen nada...aunque parezca de locos intento olvidarte, más lo único que hago es recordarte. Costumbres odiosas las de meterte en ellas, odiosas costumbres que llenan de perdidas horas un día lluvioso con el cielo azul.

Anhelo sentirte recién me despierto buscando las zonas sensibles que tiene mi piel, bailar entre sábanas los días de lluvia y contar tus suspiros hasta desfallecerAnhelo cantarte mientras te cortaba el pelo, tu sentado entre mis piernas y yo desnuda en el sofá... los coros que hacías en tonos agudos y los suaves mordiscos al terminar.

Hay días y días, hoy es uno de esos en los que recuerdo lo fácil que era entonces poder respirar.





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