martes, 29 de diciembre de 2015

La última copa.


   
         


Se metía en mi cama cada vez que quería saber lo que era el amor y a la mañana siguiente no recordaba ya nada, vestía su orgullo, decía un te llamo y salía del cuarto tras tomar un gran trago del whisky barato que había traído y dejaba muy cerca del televisor...

Y pasaban los días tan lentos, tan grises, tan cargados de nada, tan llenos de ganas de oír sus palabras que llegaban tarde pero que esperaba;

"Perdona no llame, he estado ocupado observando la vida desde este otro lado. Mañana lo hago, que paso a buscarte, veremos la luna, yo pago la cena... que soy un idiota, que tú ya lo sabes. Ponte el vestido rojo, ese que sabes me vuelve loco".

Y llegabas de pronto con cara de niño, diciendo mil cosas, yo creo que herido... Hablando del mundo, del qué guapa estaba, del pufo del coche, de tu antiguo trabajo, hablando del tiempo o del aquél invierno que todo lo pudo... 

Se metía en mi cama cada vez que quería saber lo que era el amor y a la mañana siguiente tras irse despacio mi cuerpo desnudo le decía a gritos un hoy no te vayas, bebámonos juntos otra última copa que quiero escucharte decir que me quieres al salir el sol.

viernes, 7 de agosto de 2015

La ciudad oscura.

 




Lo cierto es que te echo de menos, que hoy soñé era yo quien te rescataba de entre la sombra, 

que hoy era yo la fuerte y te rodeaba con mis brazos alejándote del mundo que se empeña en apagar las luces dejándonos pequeñas sobras;
Un trozo de frase a medias, la pregunta de porqué recuerdas el lugar al que no volviste, varios arrepentimientos, cientos  de cosas mal hechas... un pase hacia los mismos sitios de ayer, 
los mismos del mes pasado, los mismos de aquel año en que creías que al siguiente día todo podría cambiar.
Lo cierto es que te vi de lejos. Te vi triste e intenté llamarte 
pero el ruido impidió me oyeras y la ciudad oscura tragó tu cuerpo 
dejándome perdida entre autómatas de grises rostros.

Ahora pienso que soy la fuerte. Quién
 me dice no puedo convertirme en una radiante estrella que cuando a ti se acerque veas entre tanta gente. Te guiaré y abrazaré siempre, 
arrancaré la tristeza de tu frágil cuerpo y construiré un hermoso puente hacia donde quieras. 
Quién me dice que no se puede, si cada noche tiene su estrella y 
yo quiero quitar las nubes que te impiden poder verlas.

Dime luna que me escuchas si conseguirá encontrar mi camino, si me dejará cuidarle, si llegará a darse cuenta de que lo estoy llamando. Dime luna clara qué le hace no verme si desde entonces brillo...¿será que la ciudad devoró sus ojos?. ¿Será que el ruido mi voz ahoga?.

Brillaré esperando llegues... Y haré luz donde exista sombra.


lunes, 23 de marzo de 2015

No hay miedos.

         


A estas alturas poco me importa regreses a buscar
lo que no encuentras allá donde tú estás.
Poco me importa revuelvas mis cosas, 
arañes en este otro lado segundos al tiempo,
para dar con ello antes de que la hora marque tu salir corriendo.

Y vienes despacio 
creyendo que duermo, 
te arrastras mirando, 
contienes tu aliento... 
Revuelves recuerdos, 
palabras y versos 
y entonces te paras ahí donde dice;
"Sus besos son míos, mis sueños sus sueños", 
mi amor es tan puro que intentas romperlo... 

A estas alturas poco me importan tus manos 
se posen sobre mis cosas, 
jamás pudiste romperlo ni llevártelo lejos. 
A estas alturas poco me importa regreses de nuevo, 
mi reino protege cada beso marcado, 
cada caricia dada, 
cada suave sonrisa, 
cada flor de mi pelo, 
cada estrella dorada, 
cada susurro al oído,
cada te quiero que has dicho.

A estas alturas ya poco me importa aparezca la bruja, la historia está escrita...si intentan robarla 
más perdurará. Me protege mi reino, me protege mi cuerpo, no hay farsa que entre ni dedos fríos que arranquen de un corazón puro la verdad.



viernes, 20 de marzo de 2015

Ocurre...

            


Ocurre que hay días que dejó de soñar,
que me despierto de repente y culpo al mundo estridente
por no poder continuar,
culpo a las risas de otros a medio camino,
o a palabras perdidas en mi cabeza...
Culpo al claxon de un coche,
a quien corre sin meta,
a las llamadas insulsas,
o al toque de queda que marca la espera.
Ocurre, que hay días que la indiferencia se instala en tus ojos
para enseñarme tinieblas...
Ocurre que a veces las fuerzas se quiebran,
la derrota me gana y tan solo el aire me sostiene en la nada.
Y mi alma se retuerce cual pez fuera del agua,
y el sueño se pierde, se esfuma, se escapa...
Ocurre que a veces la vida me dice despierte con un;
"¿Qué sueño persigues?... Qué ilusa eres niña".
Y me culpo por no haber podido cerrar bien los ojos,
por no haberme quedado por siempre dormida nadando entre estrellas.