miércoles, 10 de octubre de 2012

Corazones.


Voy perdiendo peso... siempre creí que con las preocupaciones se ganaría más pues estas pesan demasiado y te llenan de plomo cada parte del cuerpo. Si cuando uno no las tienes flota como por arte de magia, cuando existen el cuerpo se siente vencido, débil... el mínimo movimiento pareciera el mayor esfuerzo.

He mirado de nuevo colina abajo, la niebla cubre la mayor parte de los campos y tan solo se vislumbra alguna copa de ya ni sé qué tipo de árbol. Ahora se ven diminutos y perdidos en un mar de nubes, parecieran indefensos y tan pequeños. Hoy yo me he sentido así, pequeña... me he dado cuenta de todo lo que he perdido, de las cosas que de alguna u otra forma he tenido que llegar a dejar por el camino. He metido mis manos en los grandes bolsos de mi falda y están casi vacíos... dónde están los corazones que prendía en cada árbol, aquellos que pintaba de color rojo e iba clavando con cuidado en la madera dejando así tras de mi un pequeño rastro de sentimientos que me ayudaban a seguir coloreando los días... dónde están los tréboles de cuatro hojas que guardaba con mimo y dejaba con flores en aquellos lugares en los que creía pasarías algún día... ni si quiera sé si cogiste alguno, ni si quiera sé si mereció la pena ir dejando parte de mi en cada lugar por el que he pasado.

Me siento vacía, demasiado pequeña y mis dedos siguen intentando tocar entre la tela de mi falda alguna esperanza, alguna respuesta... Necesito volver, necesito comprobar si mis cosas siguen en el lugar que las dejé, volver sobre mis pasos y cerciorarme de que lo hecho sí que mereció la pena, necesito recuperar algunas de las cosas de las que me desprendí no para marcar mi camino, sino para intentar aligerar el paso cuando creí demasiada pesada la carga para seguir, pues ahora me doy cuenta que no era eso lo que impedía avanzar... no era eso, el miedo a algo siempre pesa más.

Hoy quiero llegar al punto donde dejé mis folios en blanco, los lápices rojos... hoy quiero volver a usar las tijeras, seguir clavando cuidadosamente todo lo que me gustaría dar... besos, una caricia cuando te sientas solo, un te quiero aunque ya lo sepas, un no te preocupes entiendo, un aquí me tienes o un nunca te dejaré atrás. A todo le daré la forma de este que se encabrita ante determinados recuerdos, quiero volver a soñar... tengo que buscar mis lápices rojos... sí, tengo que volver a pintar.

4 comentarios:

  1. Ahora estás herida,con el corazón roto,Su,pero llegará un día en el que mires el sol y sonrías...
    Besos gigantes y un abrazo con cariño,siempre.

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    1. Hoy tengo en la cabeza uno de los poemas que más me gustan de Neruda. Morgana;

      Muere lentamente quien no viaja,
      quien no lee, quien no escucha música,
      quien no halla encanto en si mismo.

      Muere lentamente quien destruye su amor propio,
      quien no se deja ayudar.

      Muere lentamente quien se transforma en esclavo del habito, repitiendo todos los días los mismos senderos,
      quien no cambia de rutina,
      no se arriesga a vestir un nuevo color
      o no conversa con desconocidos.

      Muere lentamente quien evita una pasión
      Y su remolino de emociones,
      Aquellas que rescatan el brillo en los ojos
      y los corazones decaidos.

      Muere lentamente quien no cambia de vida cuando está insatisfecho con su trabajo o su amor,
      Quien no arriesga lo seguro por lo incierto
      para ir detrás de un sueño,
      quien no se permite al menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos…
      ¡Vive hoy!,¡Haz hoy!
      ¡Ariesga hoy!
      ¡No te dejes morir lentamente!
      ¡No te olvides de ser feliz!

      Nunca hay que olvidarse de ciertas cosas... ahora recuerdo el título de un libro que empieza con esa palabra. No olvides que te aprecio mucho, besos querida Morgana.




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  2. Me encanta ese poema .... espero no sea inoportuna mi visita ...solo quería darte un beso en la frente... ...besos

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