jueves, 27 de septiembre de 2012

Buscando otra vez la magia.


Las palabras escritas permanecen más tiempo que aquellas otras que el viento hace volar... yo te seguiré hablando de todas formas, esperando que alguna llegue hasta donde estás.


Tras la puerta de mi casa, aquella que edifiqué en un reino de fantasía empiezan a aparecer diferentes combinaciones de tonos propios de un cambio de estación...puede que no sea eso, que haya sido la bruja que se ha propuesto dejarme sin mis colores decolorando brillos que antaño resplandecían, que quiera que mis días sean más oscuros... Puede que sea ella la que le haya quitado la frescura de mis flores, de los no me olvides que planté al lado de la puerta, que ahora cabizbajos lentamente agonizan, puede ser... no lo sé, pero hoy tengo la sensación de que algo falta, de golpe el reino pareciera quedarse sin su magia y eso no puedo dejar que pase, qué sería yo sin mi reino, sin mis historias y mis cuentos. Qué sería yo sin mi refugio, sin mis castillos de aire, sin mis sueños.
Ahora en el lugar donde me sentaba a contemplar estrellas, ese verde campo salpicado de pequeños robles por el que corría tantas veces gritando tu nombre, solo quedan árboles desnudos, las hojas llenan el aire e incansables vuelan en su último intento de parecer vivas... Allí, donde primero jugaba descalza entre la verde hierba y me pasaba horas contemplando el cielo, ahora sólo hay eso, esqueletos de madera y hojas... muchas hojas. Hoy quiero jugar con ellas, intentar parecer viva, ¿lo estoy?, quiero sentir el aire, abrir los brazos... quiero llenar mi pelo de tonos dorados, rojizos y castaños, ser para ellas su árbol y porqué no, a la vez, cerrar fuerte los ojos, convertirme en una e imaginar que el viento me llevará lejos. Ahora sé lo que quiero, partir... partir muy lejos. Cuando dejen de bailar por mi cuerpo, cuando ya descansen en el suelo, iré por última vez a casa. Meteré el catalejo en uno de los bolsillos anchos de mi larga falda, en el compañero, mis pinceles y mis pinturas para arreglar defectos, y el último no me olvides lo guardaré en mi mochila junto a las guirnaldas de luz, los zapatos rojos, las cartas... cientos de ellas que se quedaron sin dirección donde mandarlas... sí, debo irme. La pequeña llave de mi casa, esa que con un fino hilo de plata llevo colgada al cuello, me recordará que podré volver en cualquier momento... ahora debo buscar el lugar donde mis no me olvides crezcan todo el año. Creo que hoy más que nunca necesito eso, pues incomprensiblemente sin ellos yo me sentiría también olvidada y el olvido, el temido olvido acabaría por matarme no sólo a mi sino a mi reino.
Antes, subiré de nuevo a la colina, ese lugar mágico al que todos los días he ido para hablarte, para reír o llorar, para soñar... subiré para decirte que hoy debo de marcharme, que seguiré enviando besos, sabes que nunca dejaré de hacerlo.
Me iré caminando despacio, seguramente me daré la vuelta varias veces para contemplar lo que iré dejando atrás, pero no me iré triste, sé que quedan muchos sitios por descubrir, más historias que contar, sé que de alguna manera u otra tú te vendrás conmigo y sé que cuando empiece a contarlas otra vez volverás a soñar. Porque tú has visto al igual que yo las hojas, porque has sentido el aire cuando cerraste los ojos, porque te has fijado en la pequeña llave, en el vuelo de mi falda... por todo eso, aunque no te lleve de la mano, tú vendrás.

martes, 25 de septiembre de 2012

La puerta siempre abierta.


Una de cal y otra de arena... la vida se encarga de recordarnos siempre que todo cuesta, que todo gira entorno aquellas cosas que vienen sean buenas, sean malas... que gira sin detenerse que no sabe de esperas, que no se queda quieta en los lugares que quisiéramos mantener por siempre iguales.
Una de cal y otra de arena.
No hay agujero demasiado hondo, no hay dicha que persista, ni engaños que se sostengan... la vida pasa y mientras, capturamos risas, derramamos tristezas, aprendemos de ella... sí, aprendemos de ella.
No hay esperanzas que no se pierdan aunque a veces lo parezca; tras un no hay nada, de repente la balanza se inclina al puede que sí las haya. Es lo que siempre digo, la tormenta siempre pasa. Unas veces será pequeña, otras... otras la humedad de la tristeza calará hasta los huesos... pero pasa, siempre pasa. Volveremos a perdernos en unos ojos, en otras palabras, otros sueños, caeremos, sentiremos volar de nuevo... diremos que nos falta tiempo. La vida sigue; pasa despacito cuando quieres que corra y demasiado rápido cuando no lo deseas.
Una de cal y otra de arena, porque todo, absolutamente todo siempre pasa, ¿todo? no... ahí se quedarán los recuerdos para traerlos cuando hagan falta. Recuerdos que no se pierden, ahora me detengo en uno... el mío, el tuyo. Avanzarán minutos, días, meses y los llevaré conmigo. Sí, algo que será mío... para ellos siempre detendré el tiempo, les abriré la puerta de mi presente, volveré a reír, volveré a llorar, volveré sentir lo que sentí.
Una de cal y otra de arena, la vida pasa pero lo que grabado queda, no se borra ni con cien mil tormentas.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Preguntas que me perseguirán.


Una vena rota, un corazón hecho polvo... ansiedad, no puedo respirar. Un hombre que desconozco, un "urgente",  una cita a ninguna parte, el fondo de un precipicio donde agonizar, un no saber qué hacer.
Una carta, la última... un olvídame, un no poder... de nuevo náuseas.
Respuestas que nunca llegaron, un nuevo puñado de tierra... me entierras con los recuerdos, locura llamando a mi puerta, ya no hay ángeles de la guarda sólo demonios tentando al débil con la lección más macabra, ya todo me da igual, oídos sordos... sólo hay oídos sordos.
Estoy muerta, no hay más,
sigue tirándome tierra, aún te queda por tapar, el te sigo amando será difícil pero sé que seguirás intentándolo, eso te hará a ti respirar.
No habrá flores, ni cruces... no habrá un putrefacto cuerpo, no habrá placa con mi nombre ni sitio donde llorar, no habrá lágrimas que compadezcan mi historia, ya ni sitio donde irte a buscar... no hay milagros que existan, porqué empeñarse en esperar . Aquí termina todo... aquí mi punto final.

Qué te hice... qué te hice para que me hayas sepultado... qué te hice es la pregunta que me perseguirá a cualquier sitio, qué te hice para que ya no vuelvas jamás.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Maldiciones y cuentos.


Puede que no lo entiendas, que quieras marcar fronteras entre aquello que nos hacía dichosos y la vida que cruel distancia cualquiera de nuestras posibilidades... puede que ya no valga de nada decir pequeñas frases, que la distancia se haya hecho la mayor de todas en tan sólo un instante...
Puede que no entiendas que aún sabiendo de mi fracaso seguiré mandando sin más mil besos, que seguiré una y otra vez llamando aún sabiendo que no habrá nadie, que seguiré coleccionando sueños, esos que surgían cada vez que me sentía acariciada por tus ojos, por tus palabras o tus gestos... puede que no lo sepas, pero era eso, simplemente eso lo que me hacía tocar el cielo.
Maldigo fronteras, maldigo el destino, maldigo esta vida que no supo poner el letrero de "por siempre estaré a tu lado"... maldigo canciones, historias con finales felices a las que siempre llego tarde, maldigo mi suerte, mi sino, mi todo... maldigo el que nunca baste una lágrima, maldigo la rana, la bruja o el hada que insiste en tener una varita con la que curar destrozos... maldigo las doce, el zapato que perdí corriendo hacia ninguna parte...
Puede que no lo entiendas, pero aún maldiciéndolo todo sigo creando pequeñas historias, sigo esperando el beso que me rescate de amargas verdades, que la calabaza se convierta en el mejor carruaje, ¡ayy niño!, puede que no lo entiendas pero sigo queriéndote como nunca antes

miércoles, 12 de septiembre de 2012

A oscuras.


Hoy me he hecho daño, he ido a buscarte... otra vez sola.
Hoy he ido a buscar refugio en las fotos en blanco y negro, en las letras, tus letras, en algunas de las que quedan... no te encuentro. Hay locuras que son verdades, tristezas, recuerdos, alguna carta perdida, palabras de amor que ni fueron mías, finales sin hadas, una chica atrapasueños que en su día te besó los labios, un te quiero en otro idioma...y me pregunto; qué es lo que estoy haciendo. Te busco, más poquito a poco se muere una parte de mi cuerpo.

Hoy he vuelto hacerme daño... cómo seguir adelante con estas alas rotas... cómo encajar de nuevo el golpe, cómo creer en algo... cómo salir del pozo o del rincón oscuro donde espero castigada.

Hoy me vuelvo hacer daño y es que, mi sueño se apaga como una llama que al soplar se marcha. Qué pasó con la esperanza... será lo única que tenga alas.