miércoles, 30 de noviembre de 2011

Sólo me importa decirte...


Quizás creí que podía callar, que podía apretar fuerte los labios para impedir la salida de determinadas palabras que un día se quedaron vagando en el aire sin respuesta dejando el corazón malherido de tal forma, que engañado decidió por siempre mandar la orden a todas las partes del cuerpo para que no dejaran ver nunca jamás sus sentimientos.
Quizás creí que todo sería mejor así...  porqué hacer sufrir a un corazón maltrecho que no podía cicatrizar... porqué pensé que podría callarlo para siempre y ocultarme entre las sombras contemplando sólo el pasar de las horas, los días o los años... qué más da.
Quizás creí que encontraría otras cosas que me ayudarían a seguir aunque el camino estuviera lleno de pequeñas piedras, unas cuyo único objetivo fuera el de meterse en el interior de los zapatos de aquellos que perdidos intentan llegar a algún sitio. Y es que caminar por la vida sin mostrar sentimientos te llena los zapatos de piedras... te hace caminar despacio, te hace ver que todo cuesta aunque se intenten colorear los días... quizás creí que mis pinturas taparían heridas, que me esconderían de sufrimientos viejos o peor aún, de los nuevos.
Hoy no puedo ya seguir callando, hoy no puedo morderme más los labios... no puedo seguir siendo quien no soy, no puedo pintar si no sé esbozar lo más hermoso que tiene esta vida. Ha sido demasiado tiempo intentando callar, engañándome a mi misna, cerrando la puerta cuando la quería abierta.
Hoy quiero decir palabras, decir mil quieros, hacer que suspire el alma...
Hoy quiero soltar el lastre, vacíar mis zapatos y coger fuerte de la mano a quien me ha hecho ver que ni todo es bueno, ni todo es malo... que estaba tan equivocada.
Hoy mis letras son todas suyas, mis letras, mis palabras.
Hoy a él quiero decirle algo, ven... sabes que lo diré muy bajo; amor... amor... amor, te amo.

Ilustración de Nicoletta Ceccoli.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Miedo.


Frágil... hoy me siento frágil, indefensa, temerosa... como si de un momento a otro me fuera a romper. Me siento como un copo de nieve deshaciéndose lentamente, como brizna de hierba que la vapulea el viento.
No... una hierba no es frágil, pero cuando está seca el aire la arrastra por mil direcciones llevándola a ninguna parte.
Frágil... demasiado frágil, como una figura de porcelana que si se cae al suelo se hace añicos, como diente de león ante un soplido, como la fina escarcha ante el sol tímido de la mañana. 
Y tengo miedo, miedo... miedo de que se rompa cada parte de mi cuerpo, cada sentimiento que guardo en un corazón con repisas llenas de tus cosas, de tus besos, tus palabras... de tus recuerdos. Sí... miedo.


Hoy quiero que me resguarden tus brazos,
que me acolche tu piel,
que me envuelva tu cuerpo,
que me enrede tu ser.


Quiero que seas tú quien me recoja si me rompiera en algún momento, quiero que seas tú quien me agarre fuerte cuando llegue el balanceo que intente alejarme... no, no quiero alejarme, es esta fragilidad la que me hace sentirme a todo tan vulnerable.
Qué será que cada vez que te miro a los ojos, me entra este miedo... miedo a que lo que tengo se rompa, se quiebre, se parta... miedo, simplemente miedo a que todo se descomponga.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Cómo decirte...


Cómo decirte,
cómo explicarte,
cómo enseñarte que mis quieros son tan grandes como el mismísimo cielo.
Lléname la piel de tus besos y yo te enseñaré lo grande de decir te quiero.
Te enseñaré a contar las estrellas sin perderte en el empeño
pues en cada una de ellas.. ahí encierro yo mis besos,
que te ayudaré a llevar la cuenta para que recibas cada uno de ellos,
para que así sepas amor todo lo que por ti siento.
Te enseñaré a volar alto sin despegar ni un momento los pies del suelo,
haré de la noche jirones de algodón negro,
jirones que llenaré de suspiros
con los que acolchar tu cuerpo,
así cuando suavemente caigas en la cuenta
de lo mucho que te quiero,
estarás soñando conmigo entre dulces algodones negros,
soñando con no acabar jamás la cuenta que sin más empezó una noche,
esa en la que quise explicarte,
que quise decirte,
que quise enseñarte,
lo grande, lo enorme... lo gigante
que puede llegar a ser... mi vida... el amor que por ti yo siento.

Ilustración de Duy Huyn.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Deseo.


Quiero más... qué será que cuando te pruebo nada me puede ya parar, que ya no sólo quiero un beso sino que quiero un millón más.
Qué será que un roce en mi piel de tus labios hacen que necesite tener por siempre contacto contigo, provocando el deseo de apretarte fuerte o morder esas palabras que entre beso y beso se dicen para sentirlas muy dentro...
Qué será que comer tus susurros nunca me empachan pero me llenan de sentimientos lascivos, de incontrolados suspiros, de movimientos sensuales que tan sólo buscan el momento perfecto en donde poder arañar cada segundo para hacerlo eterno.
Qué será que tus besos tanto me pueden mover por dentro... que adicta a ellos me convierto cada vez que los pruebo, qué será que me gusta besarte, el humedecer tu boca hasta el punto de conseguir erizarte y hacerte caer en mi embrujo, pues una vez que empiece desearás que no te suelte, que no me vaya hasta que consiga sacarte el último de tus alientos y cuando esto ocurra... cuando estes a punto de desfallecer por ello, serás tú el que suavemente al oído me diga... "Quiero más".

Ilustración de Nicoletta Tomas.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Da igual...



Da igual lo largo o corto que pueda llegar a ser el camino.
Da igual que avance o retroceda, que me pierda en lo más profundo del abismo o que cada vez sea más difícil capturar en la noche luciérnagas para alumbrar mi senda porque tengo miedo de que olvides cómo llegar a mi puerta.
Da igual si solo hay una sombra que me acompañe y no dos cogidas de la mano para resguardarme de cualquier miedo, si sé que cuando estás lejos me piensas, me añoras o me mandas besos interminables de esos que luchan contra viento y marea, de esos que invisibles viajan entre caras diferentes, entre nubes, entre calles... entre campos verdes, quién sabe por todos los sitios por los que han de pasar hasta llegar.
Quizá todo me da igual mientras no aparezca el olvido para acabar con lo que jamás quisiera dejar atrás. Me da igual ser marioneta de un teatro lleno de días grises cuando no estás, una que se hunde en incertidumbres tontas que desaparecen cuando con tus manos cortas los hilos para hacerme sentir de nuevo que soy de carne y hueso, consiguiendo arrancar de mi vocabulario mis dos palabras favoritas, dos palabras que aunque siempre te las diga, quiero que las recuerdes... da igual cómo estemos; cerca, lejos, tristes o contentos... esas que me salen solas y que en tu presencia salen apresuradas sin dejar salir ninguna otra. Dos palabras... dos. Hoy te diré la primera... hoy esperaré que tus besos me traigan la segunda desde tu boca. Escucha;  "te..." y ahora... ahora espero.

Ilustración de Alex Jansson

domingo, 6 de noviembre de 2011

Una vieja melodía.



Vuelven a pesarme las horas en vela, a desgastarse recuerdos en mi cabeza.
Vuelve a tragarme la noche oscura mientras una vieja melodía que me recuerda a ti, deja los ojos brillosos e impotentes ante la angustia que me provoca el no tenerte, ante lágrimas descontroladas que se escapan mientras de reojo, no puedo más que comprobar el hueco que has dejado en cada espacio, en cada esquina de mi cuarto.
Hoy huelo la almohada intentando capturar olores esperando así aliviar las penas de un corazón que en tu ausencia se hace demasiado frágil, demasiado blando... un corazón que baila cada nota de esta vieja melodía que tanto a ti me recuerda. Hoy baila triste, casi se arrastra por este cuerpo que se siente demasiado frío y que necesita el calor que me regalas sin siquiera saberlo con un simple beso... un corazón que se alborota como loco con pequeñas de tus cosas.. con el contacto de tus labios, con tu mirada fija en la mía o con cada segundo que le robo al tiempo cuando no hay ni cama vacía, ni ausencias... ni noches sombrías, ni tristezas que tanto desvelan.
Y mientras escucho, mientras te pienso, sólo llegan a mi boca "te quieros", un "te necesito cerca"... un "amor, amor"... cuanto me gusta escucharte cuando amor me llamas. No me extraña que cuando no estás me refugie en esta música que tanto me dice aunque ni una letra haya.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Un cuento...


Y sí... hoy quiero creer que siempre hay una puerta abierta hacia lugares aún inexplorados, hacia nuevos sentimientos... nuevas ilusiones, un lugar diferente donde de nuevo compartir los sueños... hoy quiero creer en eso, pues en mi reino he encontrado una nueva puerta escondida tras una montaña de hiedra que además ocultaba un pequeño muro de piedra. Una puerta enorme de madera oscura, con rosas y espinas grabadas, con pequeñas letras desgastadas... letras que intento saber que dicen mientras suavemente las toco con la yema de mis dedos.  Hoy estoy nerviosa porque ante mi tengo una nueva puerta, y la curiosidad hace rato ha llamado... debo abrir, debo saber si mi reino es vecino del tuyo o si simplemente es una continuación de este al que debo de ir a rescatar historias.

Se ha abierto... ya es tarde para volver atrás, miro de nuevo por encima de mi hombro lo que estoy a punto de abandonar por unos instantes. Atrás dejo mi jardín lleno de flores, mi casita de chocolate esperando con la chimenea encendida... besos... barcos de papel con mensajes en su cubierta...
Hoy cruzo el umbral de una puerta que pareciera estar diciéndome "Ven... pasa, ven a descubrir lo que detrás te aguarda". La cruzaré con uno de mis farolillos...

Mil caminos se abren ante mi... todos tienen sus adoquines dorados... y allí... a lo lejos, veo algo... ¿lo ves?. Hoy tengo ante mi nuevos caminos y nuevas historias que rescatar en ellos, aunque ese algo fuera la bruja impidiéndome el paso, hoy tengo ganas de seguir, de crear un cuento, uno que empezó hace rato y en el que tú, como siempre, formas también parte. ¿No has visto mi puerta... las rosas grabadas en ella o mis decenas de barcos navegando?... ¿a caso no te has dado cuenta de que no sólo llevo un farolillo dorado? Hace rato, hace tiempo que te cojo fuerte de la mano:
Ven , vamos... caminemos juntos sin soltarnos, no tengas miedo yo te seguiré contando... no dejaré un final triste, ¿cómo podría hacerlo si conmigo vienes de la mano?.


Ilustración de Benjamín Lacombe.