lunes, 28 de febrero de 2011

Las palabras que se llevó el viento.


Hoy me despeinan palabras perdidas que viajan en el viento, deseos que en voz baja se pronunciaron a solas en algún momento y que vagan con dulces "te quieros", con un "no me olvides" o un "te echo de menos". Me susurran al oído, se meten en la cabeza y luego intentan enredarse en mi garganta buscando descolgarse por ella, para llegar al corazón. Allí lo acarician y luego vuelven a subir hasta mi boca esperando a que diga lo que siento para después irse a jugar con el viento.
Hoy ya no me quedan palabras... a veces creo que ya me han salido todas, y aún así se han empeñado en susurrarme. Hoy entre miles de deseos, dulces "te quieros" y "te echo de menos" ajenos, vuela por el aire un suspiro... el mio, puede que cuando te sientas solo el viento vaya a visitarte, puede que te arranque palabras... puede entonces que sientas mi suspiro enredándose a tu pelo, susurrándote al oído o rozando tus mejillas, puede ser... quién sabe. 

Pintura de Nicoletta Tomas Caravia.

viernes, 18 de febrero de 2011

Besos.

He intentado mandarte unos besos de chocolate, pero me he dado cuenta de que se perdían en el aire junto a tantos otros. Da igual que sean grandes, pequeños, húmedos... llenos de azúcar o con un ligero sabor a tequila y limón, se pierden por el camino de adoquines dorados que tan estúpidamente voy limpiando de malas hierbas, un camino olvidado donde acudo con mis zapatos rojos para mandarlos. Voy lanzándolos y los que no se extravían camino arriba, se estrellan en las zarzas que están en tu lado, esas que tú nunca te acuerdas de quitar... 
Ha pasado el tiempo y hoy me he encontrado con aquél camino dorado, del que poco queda ya... hace mucho que ya no llevo aquellos zapatos, hace tiempo que dejé de mirar para aquél lado... y aún así, mirando aquellos adoquines, he sentido la necesidad de mandar unos besos.
Hoy he decorado unas zarzas, he intentado hacer de unas malas hierbas algo hermoso y la única forma que se me ocurrió para hacerlo, fue colgando en sus pinchos miles de besos de color rojo.

jueves, 17 de febrero de 2011

Imágenes.

En ocasiones tengo que confesar que intento salir del caos observando pequeñas cosas... el vuelo de un pájaro que con el viento pareciera inmóvil en el cielo, las nubes negras descargando agua a lo lejos mientras corren a alcanzar los claros donde el sol todavía tiene algo de fuerza, las estelas que van dejando las avionetas... hasta juego a taparme un ojo para dibujar con el índice la línea que va marcando el horizonte... son tantas cosas. Quizás sea una loca intentando escapar de la rutina, quizás sea aún una niña que se entretiene con las cosas más simples. Siempre observando... siempre procurando soñar aunque sea un minuto con los ojos abiertos. ¿Loca?... sí, lo soy.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Recuerdos semiolvidados.


Cuando hoy me he despertado he tenido una sensación extraña. Recuerdo haber soñado con pasados semiolvidados... con corazones dibujados al margen de las hojas, con servilletas escritas en un bar cualquiera... una carta parlanchina que me cantaba canciones extrañas intentando tan sólo sacarme sonrisas, un sí quiero o el ya veremos. Qué habrá sido de esa carta a la que jamás dí respuesta, qué sería de los corazones en las libretas de arte, de mis paseos cruzando Madrid maleta en mano... esa en la que mezclaba zapatillas de deporte, sueños, ganas de comerme el mundo y horarios de trenes, al igual que de autobuses... yo qué sé. No sé dónde están aquellas fotos, ni la tarjeta de estudiante en Francia... ¿y las servilletas de papel escritas?... hace tanto que ya no escribo en una.
Hoy al levantarme he ido recordando cosas gracias sólo a un sueño, cuantas se quedarán en el camino sin darnos cuenta... cuantas.


Ilustración de Jeannette Woitzik

sábado, 5 de febrero de 2011

Soldados de papel


A veces me siento tan débil... tanto, que es entonces cuando me pareciera ser diana de los que van tirando dardos con los ojos tapados. Qué mundo es este en el que tenemos que proteger nuestras espaldas para no pincharnos con lo absurdo, cómo vas a saber quien soy si tengo que poner cien mil corazas para protegerme de engaños o de palabras envenenadas por lenguas afiladas, que lo único que intentan es destruir todo lo que se les antoja. Tengo miedo... no quiero dejar de ser quien soy...
Hoy he ido a la puerta que separa los dos reinos y he dibujado en la parte de fuera un soldado, esperando que algún día pueda borrarlo y sustituirlo por alguien de carne y hueso... hoy me he dado cuenta de lo mucho que necesito tener a alguien que me proteja... no quiero llevar corazas, sólo compartir sueños sin dardos... sí, sin dardos, mostrar quien soy y enseñar, porqué no... el camino hacia la más grande de mis puertas.

Ilustración de Thomas Meldgaard.